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El flujo de energía

Las leyes de la
termodinámica

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Capítulo 7. El flujo de energía

Las leyes de la termodinámica

La primera ley de la termodinámica § establece que la energía puede convertirse de una forma a otra, pero no puede crearse ni destruirse. La energía puede almacenarse en varias formas y luego transformarse en otras. Cuando los organismos oxidan carbohidratos §, convierten la energía almacenada en los enlaces químicos en otras formas de energía. En una noche de verano, por ejemplo, una luciérnaga convierte la energía química en energía cinética, en calor, en destellos de luz y en impulsos eléctricos que se desplazan a lo largo de los nervios de su cuerpo. Las aves y los mamíferos convierten la energía química en la energía térmica necesaria para mantener su temperatura corporal, así como en energía mecánica, energía eléctrica y otras formas de energía química. En el caso de las reacciones químicas, esto significa que la suma de la energía de los productos de la reacción y la de la energía liberada en la reacción misma es igual a la energía inicial de las sustancias que reaccionan.

La segunda ley establece que en el curso de las conversiones energéticas, el potencial termodinámico -o energía potencial termodinámica- de un sistema en el estado final siempre será menor que el potencial termodinámico del mismo sistema en el estado inicial. La diferencia entre los potenciales termodinámicos de los estados inicial y final se conoce como cambio en la energía libre (o de Gibss) § del sistema y se simboliza como DG.

Las reacciones exergónicas § (que liberan energía) tienen un DG negativo y las reacciones endergónicas § (que requieren de energía) tienen un DG positivo. Los factores que determinan el DG incluyen DH, el cambio en el contenido de calor, y DS, el cambio en la entropía §, que es una medida del comportamiento aleatorio o desorden del sistema. Estos factores se relacionan según la siguiente fórmula: DG=DH - TDS.

La entropía de un sistema es una medida del "grado de desorden" o "grado de aleatoriedad" de ese sistema. Supongamos que dividimos el espacio contenido en una caja en pequeños compartimientos y queremos distribuir moléculas de dos gases -a las que llamaremos moléculas "blancas" y moléculas "negras"- en esos compartimientos. Hay muchas más maneras de disponer las moléculas dentro de la caja si no establecemos ninguna restricción que si pedimos, por ejemplo, que todas las moléculas "blancas" estén de un lado de la caja y todas las "negras" del otro. Decimos que el sistema de moléculas está más "ordenado" en el último caso. Pero, ¿qué significa esto? Si representamos el "orden" del sistema con el número de maneras de disponer sus elementos internamente, un número mayor de maneras de disponer los elementos implica un sistema menos ordenado, o bien, más desordenado. Diremos que la entropía del sistema está asociada al número de maneras mencionado, de forma que un sistema más desordenado posee mayor entropía.

Entonces, otra manera de enunciar la segunda ley de la termodinámica es que todos los procesos naturales tienden a ocurrir en una dirección tal que la entropía del Universo se incrementa. Para mantener la organización de la cual depende la vida, los sistemas vivos deben tener un suministro constante de energía que les permita superar la tendencia hacia el desorden creciente. El Sol es la fuente original de esta energía.

En la figura se muestran tres maneras distintas de disponer moléculas de dos gases diferentes en una caja con una restricción: las "moléculas blancas" se colocan de un lado y las "moléculas negras" del otro. Cuanto más restricciones pongamos, más ordenado está el sistema.

 

Autoevaluación del capítulo 7

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