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La biosfera

Biogeografía histórica
La vida en las aguas
La vida en tierra firme

Capítulo 55. La biosfera

La vida en las aguas

La vida comenzó en el agua, y aunque los organismos vivos han conquistado desde hace tiempo la tierra firme, la mayor proporción de la biosfera consiste en ambientes acuáticos y en sus habitantes. Los ambientes de agua dulce pueden ser clasificados en aguas corrientes (ríos y arroyos) y aguas quietas (lagos y estanques). Los ambientes marinos pueden ser clasificados en océanos y en litorales marinos. Dentro de estas grandes categorías hay, por supuesto, gran diversidad de hábitat §, cada uno con su propio conjunto característico de organismos. Actualmente, se agrupan con el nombre de humedales todos los cuerpos de agua continentales, incluidas turberas, pantanos y cuerpos de agua artificiales, y los ambientes marinos hasta una profundidad de 6 metros con marea baja. Bajo esta categorización se distinguen 30 ambientes naturales y 9 artificiales.

Los ríos y los cursos de agua se caracterizan por el agua en continuo movimiento. Pueden comenzar como descargas de estanques o lagos –como escurrimientos de las aguas de deshielo–, como drenaje de áreas montañosas o pueden surgir de manantiales (flujo de agua subterránea que emerge del basamento impermeable). El tipo de seres vivos en un curso de agua está determinado en gran medida por la velocidad de la corriente. En los torrentes, la mayoría de los organismos vive en los rápidos, donde los pequeños organismos fotosintéticos –algas y musgos– se adhieren a la superficie de las rocas. Muchos insectos, tanto formas adultas como inmaduras, viven bajo las rocas y gravas de los rápidos. Hay abundante oxígeno y nutrientes arrastrados por el flujo de las aguas para los pequeños organismos adaptados a la correntada.

A medida que la corriente fluye, los rápidos son frecuentemente interrumpidos por remansos más tranquilos, donde se pueden acumular y descomponer materiales orgánicos. Pocas plantas pueden establecerse en los fondos movedizos de estos remansos, pero algunos invertebrados comúnmente se encuentran en o alrededor de ellas. Algunos organismos se mueven de un lado a otro entre los rápidos y los remansos.

A medida que los cursos de agua se ensanchan y se hacen más lentos, comienzan a asumir características de lagos y estanques. Estos pueden ser pequeños estanques hasta lagos muy grandes que cubren miles de kilómetros cuadrados. Contienen tres zonas distintas: litoral, limnética y profunda.

Algunos ambientes de agua dulce y sus habitantes.

Una laguna en las Montañas Pocono de Pennsylvania cubierta de lirios acuáticos (ranúnculos).

Una garza azul (Ardea herodias) con una perca recién capturada.

Una rata almizclera.

 

Los océanos cubren casi tres cuartas partes de la superficie de la Tierra. La vida se extiende hasta sus zonas más profundas, pero los organismos fotosintéticos se limitan a las zonas superiores iluminadas. El mar tiene una profundidad media de más de 3 km y, excepto por una fracción relativamente pequeña de la superficie, es oscuro y frío. Por consiguiente, la mayor parte de su volumen es habitado por bacterias, hongos y animales, y no por plantas.

Algunos habitantes del océano.

Una muestra de fitoplancton vivo. La mayoría de estos organismos son diatomeas.

El zooplancton, los consumidores primarios del mar, se alimentan de fitoplancton.

Los organismos planctónicos forman la base de las tramas tróficas en la división pelágica del mar.

Un cardumen de peces chucletos, conocidos como peces de flancos plateados.

Una medusa del hidrozoo Gonionemus vertens.

 

El agua de mar absorbe la luz rápidamente. Aun en agua transparente, menos del 40% de la luz alcanza una profundidad de un metro, y menos del 1% penetra más allá de los 50 metros. Primero son absorbidas las longitudes de onda roja, anaranjada y amarilla, de modo que sólo las longitudes de onda más cortas, la azul y la verde, penetran profundamente. Así, por debajo de profundidades de pocos metros sólo pueden crecer los organismos fotosintéticos capaces de utilizar esa franja del espectro electromagnético. Hay dos divisiones principales de vida en el océano abierto: la pelágica (de flotación libre) y la bentónica (habitante del fondo).

Las principales corrientes oceánicas, que son producidas por una combinación de los vientos y la rotación de la Tierra, afectan profundamente la vida de los océanos y alteran el clima a lo largo de sus costas. Estos patrones de circulación de agua mueven corrientes de agua cálida hacia el norte y hacia el sur del Ecuador.

Los bordes de los continentes se extienden de 10 a 20 km mar adentro. A lo largo de estos bordes, conocidos como plataformas continentales, llegan nutrientes lavados del suelo y la vida prolifera mucho más que en los mares abiertos. En latitudes templadas al borde del mar, donde los grandes productores primarios son las algas pardas, la productividad primaria neta es tan elevada como en la superficie terrestre.

La región litoral o costera se divide en tres tipos generales a lo largo de la mayoría de las costas de las zonas templadas: costas rocosas, arenosas y fangosas. Los organismos que viven en las costas rocosas, por ejemplo, en los rápidos de los torrentes, suelen tener adaptaciones especiales que les permiten adherirse a las rocas.

Las playas arenosas tienen menos habitantes porque las arenas están desplazándose continuamente. Sobre las playas arenosas crecen gramíneas que se extienden por medio de tallos subterráneos y son importantes para fijar las dunas.

Algunos ejemplos de vida en la orilla del mar.

La avena de mar (Uniola paniculata), una gramínea común en las dunas de las playas de la Costa Atlántica.

Una colonia de elefantes marinos en época reproductiva en las costas patagónicas de la Argentina.

Entre los habitantes de esta pileta de marea se encuentran algas yodadas, anémonas y estrellas de mar.

Una garceta nívea en una marisma salada en Nueva Jersey durante el otoño.

 

El bajo cenagoso, si bien no es tan rico ni tan diverso en especies como la costa rocosa, alberga muchos animales que viven no sólo sobre la superficie, sino también por debajo.

Llegan a contarse decenas de miles de individuos por m3. Los bajos cenagosos, las marismas y los estuarios (las áreas donde el agua dulce de los arroyos y los ríos desemboca en el mar) son áreas receptoras de un flujo constante de nutrientes drenados de la tierra y, por lo tanto, son extremadamente ricos en vida vegetal y animal. Funcionan como lugares de desove y de cría para muchas formas de vida marina, incluyendo peces y crustáceos comercialmente importantes. En los trópicos y subtrópicos, las selvas de manglares son importantes comunidades de zona de mareas que sirven como sitios de desove para organismos marinos y de exportación de minerales y nutrientes. Los bajos cenagosos, las marismas saladas y los manglares, aunque no son aptos para la agricultura y la industria maderera, no se libran de la destrucción dado que frecuentemente se los destina al turismo y a otras actividades comerciales, y cada año se rellenan y pavimentan miles de km2. Su protección es de especial importancia por su papel en la nutrición de la vida oceánica.

 

Autoevaluación del capítulo 55

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