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La hipótesis Gaia

Capítulo 54. Ecosistemas

La hipótesis Gaia

Gaia, nombre griego de la diosa de la Tierra, es también el nombre de una de las últimas y controvertidas hipótesis § aparecidas en el campo de las ciencias naturales.

Su autor, James Lovelock es un médico nacido en 1919 que, cuando en la década de 1960 fue convocado por la NASA para intervenir en el proyecto Viking de detección de vida en Marte, comenzó a cuestionarse acerca de las características de la vida. Sorprendentemente, las definiciones de la vida eran parciales y poco satisfactorias, a punto tal que, sobre las magras bases disponibles, las sondas enviadas al espacio exterior no hubieran podido detectar vida ni siquiera en la Tierra. La búsqueda de la definición de la vida y la visión de nuestro planeta desde el exterior le permitió empezar a concebirlo como un sistema único e integrado, como un gran superorganismo.

La idea de Lovelock no era totalmente nueva. Ya en 1785, James Hutton, considerado padre de la geología, había concebido algo semejante y propuso que la Tierra debía ser estudiada por la “fisiología planetaria” a la manera de los antiguos científicos que no dividían el campo de estudio en disciplinas inconexas sino que tenían una visión holística del mundo.

Lovelock fundamenta sus ideas básicamente en términos energéticos: la vida es un sistema autoorganizado que mantiene activamente una baja entropía § impulsada por la energía libre proporcionada por el Sol. Si no se considerara la existencia de un sistema de control en el que interviene la biota, resultaría inexplicable, desde las leyes de la física y la química, que la inestable atmósfera terrestre mantenga constante su composición, tan diferente de la de los otros planetas, por períodos más extensos que el tiempo de reacción de sus gases. La vida, que parece estar violando la segunda ley de la termodinámica §, no puede hacerlo ya que en realidad forma un sistema único con lo no vivo. O sea, un único sistema autorregulado que mantiene la temperatura, la composición de la superficie de la Tierra y de la atmósfera a través de mecanismos de retroalimentación §. La vida permitió el desarrollo y la evolución de condiciones adecuadas para ella sobre la Tierra; es un fenómeno automantenible a escala planetaria, es decir, tanto en el tiempo como en el espacio. Una vez establecida firmemente en un planeta, se extenderá por toda su superficie y solamente desaparecerá cuando el planeta sufra un cambio cósmico trascendental o cuando la fuente original de energía acabe.

Esta visión de la Tierra tiene aspectos que se prestan a controversias: concebir el planeta como un todo es ventajoso a la hora de intervenir sobre algún recurso transnacional o transregional, ya que obliga a pensar globalmente para evitar inesperadas consecuencias en sitios alejados del planeta. Por otra parte, considera a la especie § humana sólo como una especie más. Para Gaia, por ejemplo, la radiación nuclear, a pesar de lo espantosa que puede ser para los seres humanos, es un asunto menor. Lo importante es la salud del planeta, no de una especie en particular.

 

Autoevaluación del capítulo 54

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