Secciones y Capítulos Dinámica de poblaciones: El número de organismos La continuidad de la vida I: Reproducción Biología de los animales La continuidad de la vida I: Desarrollo Ecología La vida de las plantas

La continuidad de la vida I: Desarrollo

Fertilización del ovocito y
formación del cigoto

Segmentación y formación
de la blástula

Gastrulación y
establecimiento del
plan corporal

Desarrollo del
embrión humano

Epílogo

Capítulo 51. La continuidad de la vida I: Desarrollo

Epílogo

¿Cuándo comenzó esta vida humana particular? ¿Cuando el espermatozoide se encontró con el ovocito? ¿Cuando el embrión se transformó en un feto, visiblemente humano? ¿Cuando el bebé se hizo viable como una entidad independiente? En el pasado, estos temas se discutían entre filósofos y teólogos preocupados por la cuestión relativa al momento en que el alma entraba en el cuerpo. Estos temas han sido revividos en las controversias éticas y legales relacionadas con el aborto. Sin embargo, en un sentido evolutivo, ninguno de estos hechos marca el comienzo de la vida. La vida comenzó hace más de 3.000 millones de años y fue transmitida desde entonces de organismo a organismo, generación tras generación, hasta el presente, y se proyecta hacia el futuro, más allá de lo que la mente humana pueda avisorar. Cada nuevo organismo es, así, un participante temporal en el hilo continuo de la vida. Del mismo modo lo es cada espermatozoide, cada ovocito y de hecho -en cierto sentido- cada célula viva. Sin embargo, cada individuo es una mezcla única de herencia y experiencia que jamás podrá repetirse y que, por lo tanto, es irreemplazable. Pero, desde la perspectiva de la continuidad biológica, una vida humana no dura más que el pestañeo de un ojo.

 

Autoevaluación del capítulo 51

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