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Energía y metabolismo III: circulación

Diversidad de los sistemas
cardiovasculares

La sangre
Los vasos sanguíneos
El corazón
El circuito vascular
Presión sanguínea
El sistema linfático

Capítulo 42. Energía y metabolismo III: circulación

Presión sanguínea

Las contracciones de los ventrículos § del corazón impulsan la sangre al interior de las arterias § con fuerza considerable. La presión sanguínea es una medida de la fuerza por unidad de área con que la sangre empuja las paredes de los vasos sanguíneos.

La presión se genera por la acción de bombeo del corazón y cambia con la frecuencia y la fuerza de contracción. La elasticidad de las paredes arteriales y la resistencia que el sistema opone al paso de la sangre son algunos de los factores que desempeñan también papeles importantes para determinar la presión sanguínea.

El flujo sanguíneo (Q) puede definirse como el volumen de sangre (DV) que pasa por un determinado sector por unidad de tiempo (Dt).

Q=(DV /Dt)

En general, si consideramos el paso de un fluido a través de un tubo, se comprueba que Q=P/R donde P es la presión en el sistema y R es la resistencia al paso del fluido, en este caso, la sangre. Esta relación se denomina Ley de Poiselle.

La Ley de Poiselle nos permite deducir que si la presión es nula, no hay flujo sanguíneo. Además, la resistencia R depende, por una parte, de la viscosidad (m) de la sangre y, por otra, del radio (r) de los vasos (de acuerdo con la expresión: R=8 x L x m/p x r4). Si consideramos la longitud del sistema cardiovascular L y la viscosidad de la sangre m como constantes, se puede deducir que pequeñas variaciones en el radio de los vasos sanguíneos provocan grandes cambios en R.

Esto es lo que efectivamente ocurre en el árbol vascular, donde el diámetro de las arteriolas que irrigan directamente a los capilares §, puede alterarse por acción de los anillos de músculo liso de las paredes de los vasos. Estos músculos lisos reciben la influencia de los nervios § autónomos, las hormonas § adrenalina y noradrenalina (norepinefrina), y del óxido nítrico producido por el endotelio § vascular, del factor natriurético atrial, y de otras hormonas o sustancias producidas localmente en los propios tejidos.

En las distintas partes del árbol vascular la cantidad de sangre contenida, su velocidad y presión son diferentes.

Volumen contenido, presión y velocidad de la sangre en cada sector del árbol vascular.

En la aorta y en las grandes arterias, las paredes arteriales deben soportar grandes presiones y velocidades. En los capilares, en cambio, las presiones y velocidades son bajas, lo que permite que se equilibren las concentraciones de solutos entre el plasma y el espacio intersticial. Nótese la gran cantidad de sangre contenida en las venas: en ciertas condiciones como el ejercicio, esta cantidad puede disminuir e incrementarse el retorno venoso.

Cuando la sangre fluye a través del circuito vascular, su presión cae gradualmente como consecuencia de la amortiguación causada por el retroceso de las paredes arteriales elásticas y por la resistencia de las arteriolas y capilares. La presión es más elevada en la aorta y en otras arterias sistémicas grandes, mucho menor en las venas, y es la más baja en la aurícula derecha.

Las venas, con sus paredes delgadas y sus diámetros relativamente grandes, ofrecen poca resistencia al flujo, haciendo posible el movimiento de retorno de la sangre al corazón, a pesar de su baja presión. Las válvulas de las venas evitan el reflujo. El regreso de la sangre al corazón (retorno venoso) es intensificado por las contracciones de músculos esqueléticos.

La actividad de los nervios que controlan al músculo liso de los vasos sanguíneos, junto con la actividad nerviosa que regula el ritmo cardíaco y la potencia del latido están coordinadas por el llamado centro de regulación cardiovascular.

Este centro está localizado en el bulbo y controla a los nervios simpáticos y parasimpáticos que van al corazón, así como a los nervios simpáticos de la musculatura lisa de las arteriolas. Este control tiende a mantener en equilibrio los factores que regulan la circulación de la sangre. Los barorreceptores (o presorreceptores) son sensibles al estiramiento que se produce en las paredes de los vasos sanguíneos como consecuencia de las diferentes presiones sanguíneas en su interior. Se encuentran en las arterias carótidas, la aorta, las venas cavas y el corazón. En las mismas áreas que los barorreceptores se ubican también los quimiorreceptores, que son sensibles a cambios en el contenido de oxígeno y dióxido de carbono de la sangre, así como a variaciones en su pH §. El centro de regulación cardiovascular recibe e integra información a partir de los dos tipos de receptores y desencadena una respuesta de tipo refleja. Los órganos efectores del reflejo son el corazón y los vasos sanguíneos. Esta respuesta tiende a normalizar las alteraciones de la presión sanguínea así como las de contenido de oxígeno, de dióxido de carbono y de pH e involucra usualmente mecanismos de control por retroalimentación negativa §.

 

Autoevaluación del capítulo 42

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