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Energía y metabolismo I: digestión

El tubo digestivo de los
vertebrados

Principales glándulas
accesorias

Regulación de la glucosa
sanguínea

Algunos requerimientos
nutricionales

Problemas nutricionales

Glándulas salivales.

Capítulo 40. Energía y metabolismo I: digestión

Principales glándulas accesorias

Además del largo tubo que se extiende desde la boca hasta el ano, el sistema digestivo incluye también las glándulas salivales, el páncreas, el hígado y la vesícula biliar. Estos órganos accesorios proporcionan las enzimas § y otras sustancias esenciales para la digestión.

Las glándulas § salivales producen la saliva, una secreción acuosa, ligeramente alcalina, que contiene moco y lubrica el alimento. En los seres humanos y otros mamíferos la saliva también contiene una enzima digestiva, la amilasa salival, que comienza la digestión del almidón.

La mayor parte de la saliva es producida por tres pares de glándulas salivales. Cantidades adicionales son suministradas por glándulas pequeñas, las glándulas bucales, de la membrana mucosa que tapiza la boca.

El páncreas es un órgano secretor especializado que se diferencia en dos porciones: páncreas exocrino y endocrino. El primero, al igual que las glándulas salivales, secreta agua, algunos iones y enzimas que actúan en el intestino, entre ellas una amilasa, y una gran cantidad de bicarbonato que neutraliza la acidez proveniente del estómago.

El páncreas endocrino es una glándula productora de hormonas § que secreta insulina, glucagón, polipéptido pancreático y somatostatina. Estas hormonas participan en la regulación de la glucosa en sangre y, en parte, en la modulación de la actividad del páncreas exocrino.

Los dos componentes glandulares se hallan bajo control del sistema nervioso autónomo § y de varios factores, entre ellos, la glucemia -la concentración de glucosa en sangre- y la concentración de algunas hormonas intestinales, como la secretina, el péptido inhibidor gástrico y la colecistocinina.

Conductos del hígado, la vesícula biliar y el páncreas, que se fusionan poco antes de vaciarse en el intestino delgado a través de un esfínter en su paredes.

En la figura anterior, las flechas indican los sitios en que se alojan generalmente los cálculos biliares. Éstos, que consisten principalmente en colesterol y sales biliares, se forman cuando se altera el delicado equilibrio en las concentraciones relativas de los componentes de la bilis.

El hígado, el órgano interno más grande del cuerpo, es una verdadera fábrica química que presenta una extraordinaria variedad de procesos y productos de síntesis o transformación. Almacena y libera carbohidratos §, desempeñando un papel central en la regulación de la glucosa sanguínea. En el hígado también se procesan aminoácidos §, que se convierten en carbohidratos, o que son canalizados a otros tejidos § del cuerpo donde sirven de materia prima para la síntesis de proteínas § esenciales, tales como enzimas § y factores de coagulación. El hígado fabrica las proteínas del plasma § que tornan a la sangre hipertónica § en relación con los fluidos intersticiales, lo cual impide el movimiento osmótico de agua desde el torrente sanguíneo a los tejidos.

Es la fuente principal de las lipoproteínas del plasma, incluyendo LDL y HDL, que transportan colesterol, grasas y otras sustancias insolubles en agua por el torrente sanguíneo, y es de importancia central en la regulación del colesterol sanguíneo. Almacena vitaminas § solubles en grasas, como las A, B y E. Produce bilis § (que se almacena luego en la vesícula biliar) con componentes que participan del proceso de digestión de los lípidos. Degrada la hemoglobina § de los glóbulos rojos muertos o dañados a bilirrubina. El hígado inactiva diversas hormonas, desempeñando así un papel importante en la regulación hormonal. También degrada una variedad de sustancias extrañas, algunas de las cuales -como el alcohol- pueden formar productos metabólicos que dañan a las células hepáticas e interfieren en sus funciones.

 

Autoevaluación del capítulo 40

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