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Los hongos (fungi)

Características de
los hongos

Clasificación
Phylum chytridiomycota:
quitridiomicetes

Phylum zygomycota:
zigomicetes

Phylum ascomycota:
ascomicetes

Phylum basidiomycota:
basiodiomicetes

Los hongos imperfectos
Relaciones simbióticas
de los hongos

Capítulo 29. Los hongos (fungi)

Relaciones simbióticas de los hongos

Aunque la mayoría de los hongos son saprobios, y viven sobre la materia orgánica muerta, un gran número son parásitos de plantas y animales y causan una variedad de enfermedades. Los hongos también intervienen en otros tipos de simbiosis § como la que poseen los líquenes § y las micorrizas §, las que les ha dado importantes ventajas adaptativas.

Un liquen es la asociación simbiótica entre un hongo específico, denominado micobionte, y un alga verde o una cianobacteria denominada ficobionte. El producto de esta combinación es muy distinto del organismo fotosintético o del hongo independientes, y también son distintas las condiciones fisiológicas en las cuales puede sobrevivir. Los líquenes están muy difundidos en la naturaleza.

Son frecuentemente los primeros colonizadores de áreas rocosas desnudas. Sus actividades inician el proceso de formación del suelo, creando gradualmente un ambiente en el que luego pueden introducirse musgos, helechos y otras plantas.

Los líquenes no necesitan de ninguna fuente de alimento orgánico y, a diferencia de muchas algas de vida libre y cianobacterias, pueden permanecer vivos aunque se desequen. Requieren solamente de luz, aire y algunos minerales. Aparentemente, absorben minerales del sustrato (esto lo sugiere el hecho que determinadas especies se encuentren característicamente sobre tipos específicos de rocas, suelos o troncos de árboles), pero los minerales alcanzan los líquenes a través del aire y la lluvia.

Dado que los líquenes absorben rápidamente sustancias del agua de lluvia, son particularmente susceptibles a los compuestos tóxicos transportados por el aire, especialmente al anhídrido sulfuroso (que desorganiza las membranas biológicas impidiendo la fotosíntesis), y en menor magnitud, a los metales pesados y al "smog". Así, la presencia o ausencia de líquenes es un índice sensible de la contaminación de la atmósfera.

Muchas de las algas y cianobacterias encontradas en los líquenes se encuentran también comúnmente como especies de vida libre. Los líquenes no tienen nombres científicos independientes, sino que sus nombres están referidos al micobionte. En el 42% de las especies descriptas al presente, el componente fúngico es un ascomicete.

El liquen puede estar formado por varias capas, en las que generalmente el ficobionte cubre por debajo y por arriba al alga o cianobacterea.

Estructura del liquen Lobaria verrucosa.

Este liquen está formado por cuatro capas: el córtex superior, que es una capa protectora de hifas § fúngicas fuertemente gelatinizadas; una capa algal, en donde las células algales se hallan esparcidas entre unas hifas laxas de pared muy fina; la médula, una capa ancha, poco densa, de hifas ligeramente gelatinizadas; y el córtex inferior, cubierto de finas proyecciones que adhieren el liquen al sustrato.

Diferentes líquenes.

a) Líquenes crustosos ("incrustantes") creciendo en una roca desnuda. b) Liquen foliáceo (con forma de hoja) creciendo en un árbol. c) Liquen soldado británico (Cladonia cristatella), un liquen fructicoso ("arbustivo"). Cada soldado, así llamado por el color escarlata, mide entre uno y dos centímetros de altura.

La forma de reproducción más común de los líquenes ocurre por simple fragmentación o mediante la formación de propágulos que contienen tanto hifas fúngicas como células fotosintéticas. También pueden formarse nuevos individuos por la captura de un alga o cianobacteria apropiada por parte de un hongo de liquen cuando se encuentra en estado de hifa de vida libre. En algunas ocasiones, las células fotosintéticas capturadas son destruidas por el hongo, en cuyo caso éste también muere. Si las células fotosintéticas sobreviven, se produce un liquen.

Las micorrizas son asociaciones simbióticas entre los hongos y las raíces de plantas vasculares. En ciertas asociaciones con micorrizas, conocidas como endomicorrizas, las hifas fúngicas penetran en las células de la raíz formando espiras, abultamientos (vesículas) o hifas muy ramificadas (arbúsculos). Las hifas también se extienden hacia el suelo circundante, incrementando la absorción de agua, de fósforo y de otros nutrientes. Las endomicorrizas ocurren en casi el 80% de todas las plantas vasculares y el componente fúngico habitualmente es un zigomicete. En otras asociaciones, conocidas como ectomicorrizas, las hifas forman una vaina alrededor de la raíz pero no penetran realmente en sus células. Las ectomicorrizas son características de ciertos grupos de árboles y arbustos que incluyen a los pinos, hayas y sauces. El hongo habitualmente es un basidiomicete pero, en algunas asociaciones, intervienen ascomicetes, incluyendo a las trufas. Es sorprendente pensar que muchos árboles y bosques enteros no podrían existir sin la presencia de estos hongos.

Aún no se conoce en su totalidad la relación exacta entre las raíces y los hongos. Aparentemente, las raíces secretan azúcares §, aminoácidos § y, posiblemente, algunas otras sustancias orgánicas que son usadas por los hongos. Al parecer, los hongos convierten los minerales del suelo y del material en descomposición en una forma utilizable y los transportan a la raíz. Se ha mostrado experimentalmente que las micorrizas transfieren fósforo desde el suelo a las raíces y hay evidencia de que la absorción del agua por parte de las plantas es también facilitada por los hongos. Una de las observaciones recientes más intrigantes es que, bajo ciertas circunstancias, las micorrizas parecen funcionar como un puente a través del cual el fósforo, los carbohidratos y probablemente otras sustancias pasan de una planta hospedadora a otra.

Un estudio de los fósiles de plantas vasculares primitivas ha mostrado que las micorrizas eran tan frecuentes en ellas como en las plantas vasculares modernas. Esto ha llevado a la interesante sugerencia de que la evolución de las asociaciones con micorrizas puede haber sido el paso crítico que permitió a las plantas realizar la transición a los suelos desnudos y relativamente estériles de la tierra aún desierta.

 

Autoevaluación del capítulo 29

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