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La clasificación de los organismos

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Capítulo 26. La clasificación de los organismos

Sistemática y evolución

Las similitudes entre organismos pueden constituir analogías § u homologías §, respectivamente, y su distinción es la clave para la formación de grupos inclusivos.

Un ejemplo clásico de homología lo constituye el miembro anterior de los tetrápodos. El ala de un ave, la aleta de una ballena, la pata de un caballo y el brazo de un hombre, a pesar de tener funciones distintas como volar, nadar, correr, o agarrar, comparten un mismo patrón estructural: todas estos miembros están formados por los mismos tipos de huesos (un húmero, un radio, un cúbito, una serie de metacarpales y, en términos generales, cinco dígitos).

Las estructuras que tienen un origen común, pero no necesariamente conservan la misma función, se denominan homólogas y constituyen una evidencia a favor de la hipótesis de que estas seis especies derivan de un mismo ancestro común.

Los distintos huesos de las extremidades anteriores de los animales de la figura se muestran en color para indicar las similitudes fundamentales de estructura y organización.

Esta similitud apoya la hipótesis § que propone que todos los tetrápodos compartimos un antecesor común. Contrariamente, la forma fusiforme de un pez y la de un delfín son similitudes análogas ya que, muy probablemente, la selección natural operando independientemente en dos linajes distintos haya beneficiado a los individuos que minimizaron la fricción y agilizaron su locomoción en el agua. Mientras que la homología nos permite distinguir relaciones de ancestralidad y descendencia, las analogías son un problema al momento de reconocer similitudes compartidas por una historia evolutiva en común. Si se pudiese agrupar a toda la diversidad de organismos vivientes y extinguidos por medio de similitudes homólogas, la clasificación representaría en buena medida la filogenia § de todos los seres vivos que han surgido en este planeta.

Huesos de extremidades anteriores que muetran las similitudes fundamentales de estructura y organización en diferentes animales.

La filogenia de un grupo de especies cualesquiera puede representarse en forma de árbol ramificado. Este tipo de diagrama representa una hipótesis de las relaciones de ancestralidad y descendencia de las especies que contiene. Si se quiere clasificar a una nueva especie, el taxónomo debe previamente construir un árbol filogenético, proponer una ubicación coherente para la nueva especie y, posteriormente, derivar una clasificación lógica. Para que la clasificación refleje con precisión las relaciones de ancestralidad y descendencia, los taxa § deben cumplir una única condición, ser estrictamente monofiléticos §. Esto significa que todos los miembros de un taxón, cualquiera sea su categoría, deben ser descendientes de una única especie §, la especie ancestral más próxima a todas las que contiene ese taxón.

Así, un taxón genérico debe contener exclusivamente a las especies que han descendido del ancestro común más cercano a todas las especies que contiene ese género §. Una familia § debe contener sólo a los géneros que han derivado de la especie ancestral más cercana de todas las especies que contiene esa famillia. Los taxa generados de este modo no son sólo construcciones mentales, sino que representan unidades históricas, ya que son poseedores de un pasado único, exclusivo e irrepetible. A estos agrupamientos se los denomina clados.

Cuando una clasificación se hace de modo tal que no respeta la formación de grupos monofiléticos -por considerar que otros criteros de clasificación son más adecuados para sus propósitos sistemáticos- los agrupamientos taxonómicos que surgen de esa clasificación no corresponden a grupos históricos. En este caso, los taxa pueden ser parafiléticos o polifiléticos. Las características que surgen como adaptaciones convergentes a un mismo modo de vida generan problemas en el momento de formar grupos monofiléticos. La formación de taxa por convergencias evolutivas suele formar grupos polifiléticos. Por otra parte, la divergencia evolutiva extrema de un grupo de especies suele llevar a la formación de grupos parafiléticos.

Distintos agrupamientos taxonómicos.

a) La formación de grupos monofiléticos se realiza luego de la reconstrucción de las relaciones de ancestralidad y descendencia de un grupo de especies. Los nodos (A-E) no representan a especies vivas o extinguidas, sino al conjunto de caracteres que comparten las especies que descienden de ese nodo. El nodo A contiene las características que comparten las especies 2 y 3, por ello, puede reconocerse un grupo monofilético denominado género 2-3. El nodo C contiene los caracteres compartidos por dos géneros distintos, el género monoespecífico 1 y su grupo hermano, el género 2-3. Por ello, el taxón monofilético que contiene a todos los descendientes del nodo C merece un rango más inclusivo, el de familia 1-3. Con la misma lógica, el nodo E contiene la serie de caracteres que permiten reconocer a las seis especies como pertenecientes a un mismo grupo histórico, la clase 1-6. b) Cuando los taxa se forman en ausencia de esta lógica, pueden ser parafiléticos, como en el caso de los géneros 1-2, 5-6 y la familia 5-6; o polifiléticos, como en el caso del género 3-4 y la familia 1-4. Observe que los grupos parafiléticos contienen al ancestro de todas sus especies descendientes pero excluyen al menos a uno de sus descendientes. Los polifiléticos, sin embargo, no contienen al ancestro común de ninguna de sus especies.

 

Autoevaluación del capítulo 26

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