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La biología de la conducta
humana

Capítulo 25. El comportamiento animal

La biología de la conducta humana

Es tentador -en verdad, casi irresistible- trazar paralelismos entre el comportamiento § de los humanos y el observado en otras especies. Hasta qué punto estos conceptos concernientes a la evolución § del comportamiento pueden extrapolarse a la especie humana, es una cuestión que se debate actualmente.

Un grupo de biólogos sostiene que la especie humana básicamente no es diferente de cualquier otra especie y que si buscamos modificar la conducta humana para el bienestar común, debiéramos comprender sus raíces.

Un grupo de opositores sostiene que mientras los tempranos antecesores humanos pueden haber sido gobernados por sus genes § en el pasado, los humanos modernos son también producto de su cultura y de su experiencia individual y, por consiguiente, aquellos análisis ya no son válidos. Además, presentan otros argumentos, como los que se basan en los factores que afectan el desarrollo § de un individuo, ya mencionados en oposición al concepto del gen egoísta.

Muchos científicos consideran que hay que ser cauteloso cuando se considera que la biología determina la conducta humana ya que estas ideas yacen en las raíces de todas las nociones de superioridad racial. Así, han proporcionado la fundamentación para la esclavitud, la explotación y el genocidio.

Más comúnmente, la noción de que nuestra conducta está determinada, hasta cierto grado, genéticamente, nos permite perdonarnos a nosotros mismos por la violencia, la agresividad, la docilidad y la codicia, e inclusive, justificarlas.

 

Autoevaluación del capítulo 25

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