Preguntas sobre la vida
1970. La bioquímica de los azúcares  1975  1978. El primer bebé de probeta

Historia y epistemología: Anatomía y fisiología

1975. Los opiáceos y las endorfinas/Las prótesis

Los efectos psicológicos del opio ya eran conocidos entre los antiguos sumerios. La primera referencia al “jugo de amapola” aparece en los escritos de Teofrasto § (371-287 a.C.). La palabra “opio” deriva del nombre griego de “jugo” ya que la droga se obtiene del jugo de la amapola Papaver somniferum.

Los médicos árabes conocían bien los usos del opio; en oriente se utilizaba para combatir la disentería. Se atribuye a Paracelso § (1493-1541) haber vuelto a popularizar el uso del opio en Europa donde había caído en desuso como consecuencia de su toxicidad. En el siglo XVIII se hizo popular fumar opio en oriente, donde la práctica era ampliamente aceptada y donde comenzó a crear adicción.

En 1806, se aisló un alcaloide del opio y se lo llamó morfina, por Morfeo, el dios griego del sueño. El descubrimiento de otros “opiáceos” aislados a partir del opio se produjo en pocas décadas. A mediados del siglo XIX se generalizó el uso de derivados de opio crudo en el mundo médico.

La invención de la jeringa hipodérmica y la práctica de la inyección de morfina dieron lugar a una variedad más grave de adicción que la provocada por fumar el opio. El problema de la adicción a los derivados del opio estimuló la búsqueda de analgésicos que tuvieran efecto similar pero que no provocaran dependencia.

A mediados de la década de 1970 se descubrió que el sistema nervioso sintetiza sustancias que alivian el dolor. Se supone que los opiáceos y la morfina actúan imitando la acción de esas sustancias endógenas, llamadas endorfinas (que significa formadas dentro del cuerpo y de acción similar a la morfina). La morfina, la heroína y otros opiáceos exógenos se combinan con los receptores de endorfinas, aliviando el estrés, levantando el ánimo y aplacando el dolor. Sin embargo, se ha propuesto la hipótesis de que estos opiáceos externos, al actuar por retroalimentación negativa, reducen la producción normal de endorfinas, generando una dependencia siempre creciente de la fuente artificial o, en otras palabras, dando como resultado, una adicción a las drogas.

Por otra parte, en 1977, se implantó la primera prótesis biónica transistorizada para suplir un brazo. Pocos años más tarde se generalizó la cirugía con láser para operaciones oculares y la eliminación de células cancerígenas.

 
1970
La bioquímica de los azúcares
1975
Los opiáceos y las endorfinas/Las prótesis
1978
El primer bebé de probeta

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